Sindrome Metabólico

El síndrome metabólico (SM) corresponde a un conjunto de factores de riesgo cardiometabólico que aumentan significativamente la probabilidad de desarrollar enfermedad cardiovascular aterosclerótica y diabetes mellitus tipo 2. Entre sus principales componentes se incluyen la dislipidemia aterogénica, la elevación de la presión arterial y de la glucosa plasmática, junto con la obesidad abdominal y la resistencia a la insulina, consideradas condiciones centrales en su desarrollo.

A nivel poblacional, el SM presenta una alta prevalencia. En Chile, datos del Ministerio de Salud indican que aproximadamente un 35,3% de la población presenta este síndrome, una cifra comparable a la observada en países de altos ingresos, lo que evidencia su relevancia como problema de salud pública.

En las últimas décadas, la evidencia ha mostrado que diversos factores psicológicos se asocian con el síndrome metabólico. En particular, el estrés psicológico se ha vinculado consistentemente con un mayor riesgo de desarrollar SM y diabetes tipo 2, especialmente cuando se presenta de forma crónica o en contextos laborales exigentes.

Asimismo, la depresión y la sintomatología depresiva también se han asociado a un mayor riesgo de síndrome metabólico. Estudios epidemiológicos sugieren que las personas con antecedentes de depresión mayor presentan una mayor probabilidad de desarrollar SM en comparación con quienes no han experimentado estos cuadros, incluso al considerar factores de riesgo cardiovascular tradicionales. Esta relación ha sido particularmente consistente en mujeres, en quienes se ha observado un riesgo elevado tras episodios depresivos mayores.

En este contexto, comprender la interacción entre factores psicológicos y condiciones cardiometabólicas resulta fundamental para abordar de manera integral la prevención y el tratamiento del síndrome metabólico.